El intendente en uso de licencia de Las Lomitas, provincia de Formosa, Atilio Basualdo, rompió el silencio en plena campaña y lanzó una batería de dardos contra el gobernador Gildo Infrán. “No hay democracia en el PJ, hay obediencia debida. El traidor es él, no yo”, disparó el candidato de La Libertad Avanza en Formosa.
En un reportaje radial, Basualdo relató cómo lo “vigilan” en cada recorrida por la capital: “Ya saben dónde vamos a estar, la policía hace inteligencia fina, nos controlan todo el tiempo”. La denuncia encendió la polémica en una provincia marcada por el férreo control del poder oficialista.
El libertario aseguró que su candidatura es una pulseada directa contra “el aparato del Estado”:
“No competimos contra un candidato, sino contra toda la estructura del gobierno provincial. Ellos usan a las instituciones para enfrentar a la oposición. Nosotros les peleamos a la maquinaria completa”.
Basualdo también apuntó a la reforma constitucional que habilita a Infrán a seguir en el poder:
“La única intención de esa Constituyente fue permitirle otra reelección. Es una burla a la Corte Suprema y a los formoseños. Insfrán se adueñó del PJ, lo convirtió en una dictadura interna”.
El candidato libertario pintó un panorama crítico de la economía provincial: falta de fábricas, chacras abandonadas y productores pobres asfixiados por el propio Estado. “No le permiten trabajar al que quiere producir. Así mantienen a la gente esclava de la pobreza y de las bolsas de mercadería en cada elección”, denunció.
Y fue más allá: “En Formosa no se vota libremente. Con la Ley de Lemas, Insfrán arma decenas de sublemas para arrastrar votos. Es un método tramposo. El pueblo no vota a Insfrán, vota engañado”.
En su defensa a Milei, Basualdo admitió que el ajuste “duele” pero lo justificó: “Estamos pagando la fiesta de unos pocos. Milei es un valiente, está corrigiendo lo que nadie se animó a corregir en 40 años”.
El cierre fue un misil directo:
“Infrán nunca perdona a quien se va de su fila. Pero el verdadero traidor no soy yo, es él, que traicionó a los militantes y al pueblo formoseño. El patrón de estancia es él, y los demás, peones obligados a aplaudir”.
La pregunta queda flotando: ¿podrá el libertario quebrar por primera vez el blindaje político del caudillo formoseño?

