Desde que apareció hace muchos años como estudiante Rafael Olmedo, y hasta estos días en que es autoridad en una de las facultades que tiene la Universidad de Formosa, estuvo vinculado a escándalos, aprietes, conflictos y violencia.
Enfrentado a las autoridades de la universidad, y bajo excusas y acusaciones hacia el Rectorado, disfraza una confrontación que ya comienza a trastornar el normal desarrollo de las actividades propias de la Casa de Altos Estudios.
Olmedo afirma defender a los estudiantes, pero lo único que defiende es su propio turbio negocio que está tramado sobre la presentación de documentación falsificada, para poder ser elegido decano primero y consiliario del Consejo Superior después, cargos obtenidos irregularmente a partir de no ser docente ordinario, requisito excluyente para poder acceder a dichas funciones dentro del campus.
Ahora, el Consejo Superior lo suspendió junto a otros dos decanos que actuaron de igual modo, accediendo de forma ilícita a cargos de relevancia institucional. La suspensión como consiliarios a los tres decanos Rafael Olmedo, María Rosa Sanabria y Carlos Martínez es de 60 días, mientras que para el primero, es de 90 días ya que éste suma hechos de violencia en el seno mismo del Consejo, mientras que paralelamente, una comisión especial iniciará una investigación administrativa para establecer si las elecciones por las que accedieron estos tres decanos a sus respectivas funciones, fueron válidas o no, y eventualmente dictaminar si son susceptibles de ser declaradas nulas.
Olmedo fue visto por estos días junto a grupos de personas que amenazan la normalidad de actividades universitarias ya que lejos de reconocer la falsedad de los propios documentos que presentó para ganar las elecciones, intenta retener sus cargos ilícitamente obtenidos, todo en desmedro del normal desarrollo de las actividades educativas de la universidad.

