“Hubo un baldazo de agua que no me merecía y fue cuando un día llamó a casa para preguntarme si a la tarde iba a estar”, relató. Y continuó, aún afectada por lo ocurrido: “Le respondí que sí, como siempre. ¿Por qué? Y ahí me dijo: ‘Ah, porque te va a llamar mi abogada porque nos vamos a separar. Porque yo no puedo vivir con una mujer que se lleve mal con mi madre, y entre las dos me quedo con ella. Nunca más la remonté. No paré de llorar un solo día de mi vida”.

