El ministro de Defensa de la Argentina, Teniente General Carlos Presti, y el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas, supervisaron este miércoles el cierre del ejercicio combinado “Daga Atlántica“, el primero de gran magnitud que realizan las Fuerzas Armadas de los dos países.
El acto se realizó en la IV Brigada Aerotransportada, en las afueras de la ciudad de Córdoba, hasta donde se trasladaron varias autoridades nacionales y extrajeras para presenciar uno de los últimos entrenamientos que se dieron en el marco de esta iniciativa.
En poco menos de cinco minutos, una fuerte dotación de militares del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea llegaron al campo de batalla ficticio, abrieron fuego, rescataron a un rehén y lo sacaron de la zona en un exitoso operativo que se desarrolló con precisión milimétrica.
Fueron aproximadamente 25 mil disparos los que se realizaron tanto desde los vehículos de combate como desde los fusiles de los más de 50 uniformados que participaron de la misión, en su totalidad argentinos.
A unos metros de distancia, en unas carpas que se montaron en el lugar y también al aire libre, a un costado de las camionetas que transportan los aparatos de comunicación, los altos mandos observaban el desenvolvimiento de sus subordinados.
Entre el personal de jerarquía se encontraban algunos integrantes del Comando de Operaciones Especiales del Comando Sur de los Estados Unidos (Socsouth, por sus siglas en inglés) y de la Universidad Conjunta de Operaciones Especiales (JSOU) de ese mismo país.
El objetivo de la jornada era salvar a la persona secuestrada en el marco de un escenario hipotético en el que se tiene que recuperar el control del canal de Panamá, premisa que se mantuvo a lo largo de todo el programa.
El ejercicio fue conjunto porque participaron los miembros de las tres Fuerzas Armadas y combinado porque se hizo con la colaboración de las dotaciones norteamericanas, que llegaron a la Argentina en abril, cuando comenzaron los entrenamientos.

