Sorpresiva derrota en Buenos Aires desnuda la fractura latente del PJ: Kicillof bajo fuego K
La derrota de Fuerza Patria (FP) en las elecciones legislativas nacionales dejó al descubierto las fisuras que el peronismo venía intentando disimular durante la campaña. El golpe electoral en la Provincia de Buenos Aires (PBA), su bastión histórico, encendió las alarmas dentro del espacio y abrió un nuevo ciclo de tensiones internas, con el gobernador Axel Kicillof en el centro de la tormenta.
El Golpe en el Bastión Peronista
El resultado en Buenos Aires fue un mazazo político para el peronismo.
La sorpresiva victoria de La Libertad Avanza (LLA), con Diego Santilli al frente, revirtió el escenario de las elecciones provinciales desdobladas del 7 de septiembre, cuando FP había ganado por casi 14 puntos.
Solo seis semanas después, en los comicios nacionales del 26 de octubre, LLA dio vuelta la historia y se impuso por una diferencia mínima: 41,45% a 40,91%.
La caída fue más que simbólica. FP perdió 434.500 votos en comparación con 2023 y cerca de 262.000 sufragios entre septiembre y octubre, lo que para algunos analistas refleja una desmovilización del voto peronista y una pérdida de tracción en sectores que históricamente le fueron leales.
“El peronismo perdió la mística de los barrios y la militancia territorial no respondió como antes”, deslizó un intendente del conurbano en reserva.
Reproches Cruzados: Desdoblamiento y Listas
Apenas se conocieron los resultados, los pases de factura comenzaron a circular en los subsuelos del poder K.
El sector más duro del kirchnerismo responsabilizó directamente a Axel Kicillof, cuestionando su decisión de desdoblar las elecciones provinciales.
La intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, fue una de las primeras en publicar un mensaje alusivo: “Cristina tenía razón”, escribió en X (ex Twitter), en clara referencia a las advertencias de la expresidenta sobre los riesgos del desdoblamiento.
Desde La Cámpora sostienen que adelantar los comicios le dio a Javier Milei y LLA el tiempo necesario para reagruparse, reorganizar sus estructuras y llegar fortalecidos a la elección nacional.
“Fue un error estratégico que pagamos caro”, admitió un dirigente camporista.
El entorno de Kicillof, en cambio, apuntó los dardos hacia arriba. Según su equipo, la lista nacional de FP, impuesta por Cristina Fernández de Kirchner, con Jorge Taiana como candidato de consenso, “no generó entusiasmo ni atracción electoral”.
Un asesor del gobernador fue contundente: “La gente no vota símbolos del pasado, vota futuro, y la lista nacional no representaba eso”.
El Desafío del Liderazgo y la Unidad
Axel Kicillof, consciente del impacto político, intentó contener los daños y preservar la unidad interna.
En declaraciones tras los comicios, reconoció el resultado adverso pero minimizó la diferencia:
“Fue una elección muy ajustada. Se equivocan si creen que hay un cambio de rumbo: seis de cada diez argentinos dijeron que no acompañan el modelo libertario.”
El gobernador prometió usar todos los recursos de la administración provincial para “ser escudo y red de los que padecen”, buscando reforzar su perfil de gestión social y económica.
Sin embargo, el golpe afectó su proyecto de nacionalizar su liderazgo hacia 2027, cuando aspira a disputar la presidencia.
El resultado lo deja debilitado ante el kirchnerismo duro, que busca reafirmar la conducción política de Cristina Kirchner incluso desde su prisión domiciliaria, y ante el massismo, que intenta ocupar el rol de mediador en la interna.
El Rol del Massismo y las Próximas Movidas
Desde el entorno de Sergio Massa, los mensajes fueron más medidos.
El exministro de Economía llamó a “dejar calmar las aguas” y priorizar la unidad del espacio.
Su sector reconoce el traspié, pero intenta evitar una ruptura definitiva que fragmente al peronismo en vísperas del nuevo ciclo legislativo.
No obstante, en los pasillos de la Gobernación bonaerense ya se habla de posibles cambios en el gabinete, con el desplazamiento de algunos funcionarios vinculados a La Cámpora.
La disputa, por ahora, es soterrada, pero todos coinciden en que el posmilenismo reconfigurará la oposición y obligará al PJ a repensarse en clave generacional y programática.
El Futuro del Peronismo: Sin Liderazgos Indiscutidos
Aunque FP logró conservar 97 bancas en Diputados, manteniendo la primera minoría parlamentaria, la derrota bonaerense dejó al peronismo en una crisis de liderazgo sin precedentes.
Ni Kicillof, ni Massa, ni el kirchnerismo puro logran hoy sintetizar una conducción que unifique las partes.
La pregunta que sobrevuela a la militancia es simple y profunda: ¿quién lidera el peronismo en la era Milei?
El desafío inmediato será reconstruir la confianza del electorado y evitar que la fractura interna se convierta en una diáspora política.
La derrota en el corazón del conurbano no solo tiene consecuencias numéricas, sino simbólicas: marca el fin de la invulnerabilidad electoral peronista en su territorio más emblemático.
Conclusión:
La elección del 26 de octubre no solo redefinió el mapa político nacional; también dejó al Partido Justicialista ante su encrucijada más delicada en décadas.
Con Axel Kicillof bajo fuego cruzado, Cristina Kirchner en silencio y Sergio Massa en rol de equilibrista, el peronismo enfrenta un dilema existencial:
reformularse o resignarse a la oposición por largo tiempo.

