Mensajes intimidantes en paredes de colegios y publicaciones en redes sociales encendieron las alertas. Investigan si se trata de un reto viral que se replica entre adolescentes.
La jornada de este viernes estuvo atravesada por un clima de tensión e incertidumbre en distintos establecimientos educativos del país, tras la aparición de amenazas de tiroteo en escuelas, muchas de ellas escritas en paredes o difundidas a través de redes sociales. Las autoridades investigan si estos episodios están vinculados a un reto viral que circula entre jóvenes y que ya tuvo antecedentes recientes.
En Formosa, uno de los casos más preocupantes se registró en el Colegio de Comercio, donde una pintada en el baño de varones advertía sobre un supuesto ataque. El mensaje, de tono intimidante, se viralizó rápidamente entre estudiantes y familias, generando temor y un inmediato despliegue de medidas preventivas por parte de las autoridades escolares.
Situaciones similares se reportaron en otras provincias. En Córdoba, la Fiscalía Penal Juvenil de 4° turno imputó a ocho adolescentes de entre 16 y 18 años por el delito de “amenaza agravada por anonimato”, mientras que otros siete menores no punibles quedaron bajo resguardo. Desde la Justicia remarcaron que este tipo de hechos no pueden ser considerados bromas, sino conductas delictivas con consecuencias legales concretas.
En tanto, en Carapachay, un joven de 16 años fue demorado luego de publicar mensajes amenazantes en redes sociales, en un contexto donde este tipo de acciones comienza a replicarse peligrosamente como una “moda” entre adolescentes.
El impacto fue directo en la asistencia escolar: numerosos alumnos, especialmente de cursos superiores, optaron por no concurrir a clases ante el temor de posibles ataques. En muchos casos, la decisión fue acompañada por las familias, que priorizaron la seguridad frente a la falta de certezas.
Especialistas en educación y seguridad advierten sobre el efecto multiplicador de estos episodios, impulsados por la viralización en redes sociales, y subrayan la necesidad de trabajar en prevención, contención y concientización para evitar que este tipo de conductas se naturalicen o escalen en gravedad. Asimismo, no se descarta que casos similares ya se estén replicando en países vecinos, lo que refuerza la preocupación a nivel regional.

